Tal vez, una de las actividades más antiguas, acaso la más antigua sin ánimo de ofender a ningún colectivo, de todas las que el ser humano ha venido desarrollando a lo largo de su existencia sea la de comunicarse con su entorno. Se trata, a buen seguro, de una actividad que, a diferencia de otras, alcanzó ya en épocas antediluvianas el rango de necesidad vital. Como es bien sabido, la comunicación puede realizarse a partir de diferentes medios y canales. En este blog, abordaremos, sobre todo, la comunicación oral y escrita, así como la comunicación intralingüística (comunicación dentro de una misma lengua) e interlingüística (comunicación entre diferentes sistemas lingüísticos).
No resulta demasiado complicado establecer un vínculo entre la acción de comunicar y un verbo griego que viene a resumir dos de las formas más bellas de comunicación. Se trata del verbo griego διερμηνεύω, verbo que pertenece a la misma familia que δι
ερμηνέας, voz que le da nombre al presente blog, el cual tiene dos traducciones posibles en español "interpretar y traducir". El hecho de elegir el verbo διερμηνεύω no es, en modo alguno, fruto del azar: recoge perfectamente el espíritu de estas líneas. En efecto, desde que nacemos, e incluso antes me atrevería a afirmar, hasta que perecemos, "interpretamos" sin cesar. Interpretamos y traducimos la realidad, sin que ello sea necesariamente un acto explícito o visible, tratamos de entenderla e interactuar con ella y en ella.
ερμηνέας, voz que le da nombre al presente blog, el cual tiene dos traducciones posibles en español "interpretar y traducir". El hecho de elegir el verbo διερμηνεύω no es, en modo alguno, fruto del azar: recoge perfectamente el espíritu de estas líneas. En efecto, desde que nacemos, e incluso antes me atrevería a afirmar, hasta que perecemos, "interpretamos" sin cesar. Interpretamos y traducimos la realidad, sin que ello sea necesariamente un acto explícito o visible, tratamos de entenderla e interactuar con ella y en ella. La traducción y la interpretación nos permiten comunicarnos, pero ahí no se agotan sus posibilidades. No. Además conviene no confundir la función de estas dos actividades con aquello que constituye su esencia. Ello sería equivalente a tomar la causa por el efecto y viceversa. Y es que en el fondo, la traducción y la interpretación son, en esencia, dos formas de pensamiento. Sin pensamiemento, es imposible ser un verdadero διερμηνέας, un auténtico "intérprete". No pensar supone no s
er conscientes de aquello que nos rodea. La ausencia de pensamiento nos arrebata lo que nos diferencia del resto de seres vivos y, de algún modo, nos reduce a la categoría de "máquinas". Nos comunicamos porque pensamos y pensamos porque nos comunicamos. Podríamos decir, de manera un tanto prosaica, que hablamos bien porque pensamos bien y pensamos bien porque hablamos bien. Es precisamente esa relación dialógica la que pretende erigirse en punto de partida de este blog que ahora iniciamos.
er conscientes de aquello que nos rodea. La ausencia de pensamiento nos arrebata lo que nos diferencia del resto de seres vivos y, de algún modo, nos reduce a la categoría de "máquinas". Nos comunicamos porque pensamos y pensamos porque nos comunicamos. Podríamos decir, de manera un tanto prosaica, que hablamos bien porque pensamos bien y pensamos bien porque hablamos bien. Es precisamente esa relación dialógica la que pretende erigirse en punto de partida de este blog que ahora iniciamos.Las dos imágenes que aparecen en este post proceden, respectivamente, de:
